miércoles, 13 de mayo de 2015

Luces y sombras

Inicio esta especie de cuaderno de bitácora para hablar de mi experiencia como escritora novel, un camino que inicié hace más de un año cuando me puse delante de mi libreta en blanco con la intención de escribir una historia que había de ser publicada algún día.
Para mí, esto ha resultado ser toda una aventura, con luces y sombras, y algunas sorpresas que realmente me han desconcertado, pero una aventura en sí que me gustaría compartir con vosotros a lo largo de la vida de este mi recién estrenado blog.
Si habéis leído la sección de biografía, habréis visto que mi mundo no son precisamente las letras, sino todo lo contrario. Soy trader de mercados financieros y mi vida se mueve entre la eterna lucha entre “toros” y “osos”, las fluctuaciones de precios de las empresas, los análisis, el volumen, los gráficos de velas que se forman en la pantalla de mi ordenador a cada minuto y que te indican la incesante dirección del dinero: hacia arriba, hacia abajo o hacia la planicie de la odiosa lateralidad. 



Sin embargo, el hecho de que mi trabajo no tenga que ver con las letras no quiere decir que no las sienta y no pueda valerme de ellas para expresar mis sentimientos y mi deseo de crear una historia cuando la tenga. Sé que hay personas que quizás se sientan como yo y ésta es una de las razones por las que he creado este blog, para compartir mi experiencia y tal vez ayudarles, desde mi humilde vivencia personal, a darle forma a sus propias ideas.
Durante muchos años he creado historias que he escrito para mí sin atreverme a ir más allá de mi pequeño círculo de allegados, historias algunas inconclusas y otras que conseguí acabar y que sé que he de sacar del cajón para que puedan ser leídas.
Hace más de un año nació en mí la imperiosa necesidad de dedicarle tiempo a esto, de convertirlo en una realidad, deseaba con todas mis fuerzas darle vida a una novela que clamaba por salir y que había convivido conmigo durante mucho tiempo, pero no sólo eso, también tenía que llegar lejos, lo más lejos que la suerte me permitiera, deseaba llegar hasta ti, dónde quiera que estés, esta vez no quedaría relegada en el cajón, esta vez me atrevería a sacarla por fin para que tú también la conocieras.