sábado, 16 de mayo de 2015

La idea que será historia

¿Dónde están las historias? La respuesta a esta pregunta es simple: en todas partes.

Nunca se sabe en dónde estará la idea que pueda convertirse en creación literaria, puedes encontrarla en cualquier lugar y en cualquier momento, unas veces por casualidad y otras tendrás que ir a por ellas.



Hay creadores que suelen buscar sus ideas en el pasado, en sus vivencias personales o en la de sus allegados, otros digamos que las “copian” de las vidas ajenas, basta con una frase, un cotilleo o un relato personal de alguien para que ¡zas…! surja una inspiración. En ocasiones se observa la vida de los demás como si fuéramos gatos sobre los tejados, y en otras, es posible idear una historia desde tu propio interior, algunos utilizan el sistema llamado “escritura automática” en el que en un momento de bloqueo o sequía de ideas el escritor se arma de valor y se enfrentan a un folio en blanco escribiendo lo primero que se le pasa por la cabeza, sin censura, imaginando, viendo escenas que ellos mismos crean y que les hacen sentir algo, porque obviamente, si deseas escribir una historia, una buena de verdad, tienes que poner mucho de ti en ella, eres tú mismo hecho palabras, eres un autor-escritor, un creador de una realidad inexistente que tienes que hacer real, por lo que la idea ha de por lo menos, por lo menos gustarte (lo mejor sería que te fascinara) para que así plasmaras gran parte de tu corazón en ella y sea más fácil llegar al de los demás que en el futuro serán tus lectores.
Y después…
Una vez que tengas la idea-historia a la que desees dar vida, es el momento de empezar a escribirla. Cada uno tiene su método, puedes empezar a escribir lo que tengas más vívido en tu mente, lo que te apetezca en ese momento, aunque estemos hablando de capítulos sueltos con personajes que aún ni siquiera tú conozcas, no pasa nada. Una vez que te hayas digamos que descargado de esa “adrenalina creativa” habrás creado varias piezas de un puzzle que representa algo, y entonces te tocará generar más partes, unas seguirán siendo producto de lo que antes he llamado “adrenalina creativa” y otras serán piezas necesarias para armar el puzzle y crear la imagen que deseas.

Otra forma de enfrentarte a tu obra aún intangible, podría ser como conducir por una carretera de sentido único, es decir, empiezas por un principio por el que irás avanzando poco a poco, hasta toparte con encrucijadas de las que te costará salir, para después con alivio encontrar la dirección correcta y crear un final que te satisfaga.

Sea cual sea el método que elijas, lo que si te recomiendo es que sólo te preocupes por escribir, es el momento de la actividad creativa, no debe interesarte nada más que sacar lo que llevas dentro, no pasa nada si hay repeticiones, faltas ortográficas, si a éste personaje hace dos párrafos lo llamaste Juan y ahora lo llamas Arturo porque te gusta más o encaja mejor, o si estaba sentado y ahora está de pie y no lo dijiste, olvida los recursos narrativos, los adjetivos que no pegan, las metáforas excesivas, la pobreza de vocabulario, todo eso da igual ahora, porque lo importante es sacar la idea, los recursos del escritor, de los que hablaremos después, ya los usarás para pulir y embellecer tu puzzle, para hacerlo más vívido y real, ahora lo que importa es que estás intentando darle vida a una historia y la argamasa para construirla es tu imaginación, no se la debe limitar pensando en las reglas, sino puedes llegar a perder parte de la idea en el proceso.