Mi reseña del Principito en Goodreads


Rescatando de Goodreads esta vieja reseña de uno de mis clásicos favoritos "El Principito" de Antonie de Saint-Exupéry. 
Al terminar el libro por tercera vez, no sé por qué me sentí tan inspirada y me pareció tan claro su mensaje, que no quise escatimar palabras al hablar sobre ella. 
No sé qué os parecerá a vosotros, pero es así cómo yo lo veo.
La historia se inicia con la narración de un hombre que nos habla acerca de su frustración como dibujante debido a la falta de apoyo que tuvo de niño y como consecuencia de la poca imaginación de los adultos que le rodearon. Como muestra de ello, nos presenta el famoso dibujo de “las boas cerradas y abiertas” y que para sus mayores era simplemente un “sombrero”. Años después, convertido ya en un adulto, nuestro narrador se hace piloto aéreo y sufre una avería en el desierto que le mantiene varado por varios días, solo y sin casi agua ni provisiones para sobrevivir. Allí, mientras intenta arreglar su avión, aparece de la nada un niño rubio y extraño que le pide que le dibuje un cordero…
Es aquí digamos donde comienza la historia del Principito, cuando en medio de lo que tenemos que es un problema serio, una situación crítica, una situación de mayores, irrumpe de repente el mundo de los niños. La necesidad imperiosa del Principito de tener un cordero para su planeta choca estruendosamente con el mundo adulto del piloto. Durante los días en los que nuestro narrador se encuentra en el desierto, tiene la oportunidad de conocer la extraordinaria historia de este niño que viene de un planeta muy pequeño en el que se pueden ver varias puestas de sol al día tan sólo con arrastrar una silla. Un niño enamorado de una flor a la que considera la más especial del mundo, una entre millones, y que un buen día decide viajar a través del espacio para conocer otros mundos. El Principito se desplazará por varios planetas (tan complejos, pero a la vez tan simples) en donde conocerá otras vidas muy diferentes a la suya: el universo del hombre de negocios, incapaz de sacar las narices de sus números, el del bebedor que no levantará cabeza, el del rey narcisista, deseoso de ser halagado y que necesita sobre todas las cosas un súbdito sobre el que reinar, el geógrafo quien desde su cómoda mesa sólo se limita a crear mapas de lugares a los que nunca ha viajado, y alguno que otro más. Finalmente, el Principito caerá en la Tierra. Aquí, en nuestro planeta, millones de veces más grande que el suyo, se encontrará con diversos personajes que le harán descubrir nuevos sentimientos y planteamientos: con el ferroviario conocerá la obsesión de los hombres por el tiempo, por llegar a un destino para después partir hacia otro diferente, la dependencia y conexión que se puede entablar con otros seres y que descubrirá con el “zorro domesticado”, la malicia de la serpiente etc…
Tras su relato, nos acercamos al final del viaje del Principito y su vuelta a casa.
Y llegados a este punto ¿qué es exactamente lo que Saint Exupéry nos quiere decir con esta historia? ¿Qué esconde realmente el viaje del Principito y por qué es a mi juicio un libro para adultos? Creo que es algo que queda un poco a la interpretación subjetiva de cada lector.
Para mí, este libro significó un viaje hacia la infancia, hacia la inocencia. El narrador, un niño frustrado por culpa de la falta de imaginación de sus adultos, se ve varado en el desierto y se rencuentra de una forma extraordinaria (como si se tratara de una alucinación provocada por el calor o el agotamiento) con un niño venido de ninguna parte. Es un niño sabio, despierto, con los ojos muy abiertos para aprender, para discernir, pregunta y pregunta sin desistir jamás hasta conseguir respuesta, su imaginación es inagotable. Para poder entenderle y hablar en sus propios términos, tienes que saber escucharle, comprender sus planteamientos y razonamientos, por eso: “el cordero ha de tener un bozal para que no se coma la flor” ¡encierra toda la lógica del mundo!
Sin embargo el autor nos deja claro que:
«¡Ninguna persona mayor comprenderá jamás que esto sea verdaderamente importante! »
Sus viajes por los distintos planetas (en mi opinión) no son más que viajes a los distintos “planetas” en los que vivimos los adultos, y su viaje a la Tierra, le adentra cada vez más en los “mecanismos” que utilizamos los mayores.
Es por eso que llegado un momento, el Principito ha de volver a su casa, el niño ha madurado, acumulado experiencia y ha de regresar…
Es el final de la infancia.
Ésa fue la interpretación que yo le di al Principito, el narrador se reencuentra con su infancia por unos días y luego la ve marchar con dolor y de forma inexorable.
«Si un niño llega hasta ustedes, si este niño ríe y tiene cabellos de oro y nunca responde a sus preguntas, adivinarán en seguida quién es. ¡Sean amables con él! Y comuníqueme rápidamente que ha regresado. »
Cuando terminé este libro confieso que me eché a llorar (cosa que no me ha vuelto a pasar con ningún otro), y me pregunté qué haría yo si ahora me reencontrara con la “pequeña Marie”, ¡cuánto le quedaría por delante y qué diferentes seríamos la una de la otra!
“El Principito” es una maravilla, una pequeña joya de la literatura, y que para mí funcionó como una ventana hacia la época más cándida y auténtica de la vida, la época en la que no vemos con los ojos sino con el corazón.





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